¿Qué relación existe entre el magnesio y la diabetes? El magnesio es un mineral esencial que participa en cientos de reacciones metabólicas y tiene un papel importante en la producción de energía, la señalización de la insulina y el metabolismo de la glucosa.
Para los profesionales de la salud, comprender esta relación puede ser relevante al realizar una valoración nutricional integral de pacientes con alteraciones del metabolismo de la glucosa.
Una revisión publicada en el Journal of Orthomolecular Medicine por Guillaume Tremblay analiza el papel del magnesio en la salud y, particularmente, su posible relevancia en personas con diabetes mellitus tipo 2.
¿Por qué es importante el magnesio?
El magnesio es el cuarto catión más abundante en el organismo y el segundo más abundante dentro de las células. Aproximadamente el 99 % del magnesio corporal se encuentra en el espacio intracelular, principalmente en huesos y músculos.
De acuerdo con Tremblay, este mineral participa en la actividad catalítica de más de 300 enzimas, especialmente aquellas relacionadas con la producción y utilización de energía.
Uno de los ejemplos más importantes es el ATP (trifosfato de adenosina), una molécula fundamental para el metabolismo energético celular. Para que el ATP pueda ser utilizado por las células, debe asociarse con magnesio, formando el complejo Mg-ATP.
Esto ayuda a explicar por qué mantener un adecuado aporte de magnesio es importante para múltiples funciones fisiológicas.
Magnesio e insulina: ¿qué relación existe?
Uno de los puntos centrales de la revisión es la relación entre el magnesio y la acción de la insulina.
El magnesio participa como cofactor y segundo mensajero en diferentes procesos relacionados con la señalización de la insulina. El artículo señala que una menor concentración de magnesio intracelular puede afectar la actividad de la tirosina cinasa, una enzima involucrada en la señalización de la insulina.
También se han observado alteraciones en el transporte celular de glucosa, en la acción de la insulina posterior a su unión al receptor y en la secreción pancreática de insulina cuando existe una menor disponibilidad intracelular de magnesio.
Además, estudios observacionales citados por Tremblay encontraron una relación inversa entre el consumo de magnesio y la resistencia a la insulina.
Es decir, un mayor consumo de magnesio se ha asociado con menores niveles de resistencia a la insulina.
Sin embargo, es importante diferenciar una asociación epidemiológica de una relación causal. Estos resultados no significan que la suplementación con magnesio, por sí sola, prevenga o trate la diabetes.


¿La diabetes puede favorecer la pérdida de magnesio?
La relación entre el magnesio y la diabetes puede ser bidireccional.
La revisión señala que la insulina participa en la reabsorción renal del magnesio. Por ello, la resistencia a la insulina o una menor disponibilidad de insulina pueden favorecer una mayor eliminación de este mineral por la orina.
Además, la hiperglucemia puede incrementar directamente la excreción renal de magnesio, independientemente de la actividad de la insulina.
Esto resulta especialmente interesante desde la perspectiva nutricional, porque plantea la posibilidad de un círculo en el que las alteraciones del metabolismo de la glucosa favorezcan una mayor pérdida de magnesio y, a su vez, una disponibilidad inadecuada de este mineral pueda afectar determinados procesos relacionados con el metabolismo de la glucosa.
Magnesio y resistencia a la insulina
La resistencia a la insulina es una alteración metabólica estrechamente relacionada con la diabetes mellitus tipo 2 y el síndrome metabólico.
De acuerdo con la revisión de Tremblay, diferentes estudios observacionales han encontrado una asociación entre un mayor consumo de magnesio y una menor resistencia a la insulina.
En uno de los estudios citados, realizado mediante un seguimiento prospectivo de aproximadamente 20 años y con cerca de 4,500 participantes, se observó una relación inversa entre el consumo de magnesio y la resistencia a la insulina. Otro estudio, realizado en aproximadamente 2,300 personas, encontró una relación similar.
Estos hallazgos han contribuido al interés científico por estudiar el papel del magnesio dentro de las estrategias de prevención y manejo de las alteraciones metabólicas.
¿Una persona puede tener deficiencia de magnesio aunque su análisis sea normal?
Esta es una consideración especialmente relevante para la práctica clínica.
La mayor parte del magnesio corporal se encuentra dentro de las células y en los tejidos, mientras que solamente una pequeña proporción se encuentra en el espacio extracelular.
Por ello, el artículo señala que determinar el estado de magnesio mediante una medición sérica presenta ciertas limitaciones. Un resultado dentro del intervalo considerado normal no necesariamente refleja de manera completa las reservas corporales de magnesio.
La valoración debe realizarse considerando el contexto clínico y nutricional de cada paciente, además de los resultados de laboratorio.
¿Cuánto magnesio aporta la alimentación?
El magnesio se encuentra principalmente en alimentos que forman parte de una alimentación variada y poco procesada.
Entre las principales fuentes alimentarias se encuentran:
- Vegetales de hoja verde.
- Leguminosas.
- Almendras y otros frutos secos.
- Semillas, como las de calabaza.
- Algunos pescados.
- Chocolate negro con alto contenido de cacao.
La revisión señala que las personas que obtienen cantidades adecuadas de magnesio a través de los alimentos suelen presentar patrones de alimentación nutricionalmente favorables.
Por ello, antes de considerar cualquier suplemento, es fundamental valorar la alimentación habitual del paciente.
¿Qué puede favorecer una baja disponibilidad de magnesio?
Además de una ingesta insuficiente, existen diversos factores que pueden influir en el estado de magnesio.
El artículo menciona, entre otros:
- Consumo elevado de alcohol.
- Consumo excesivo de cafeína.
- Algunos medicamentos diuréticos.
- Medicamentos inhibidores de la bomba de protones, que pueden reducir la absorción intestinal de magnesio.
- Determinados antibióticos que pueden interactuar con este mineral.
Por esta razón, la valoración del estado nutricional debe considerar también los medicamentos y hábitos del paciente.
¿Qué dice la evidencia sobre la suplementación con magnesio?
La revisión de Tremblay analiza diferentes investigaciones sobre suplementación con magnesio y metabolismo de la glucosa.
Entre ellas, menciona un metaanálisis de nueve ensayos clínicos aleatorizados en el que la suplementación durante periodos de cuatro a 16 semanas se relacionó con una reducción de la glucosa plasmática en ayuno y un incremento del colesterol HDL en comparación con los grupos control.
Estos resultados son interesantes y justifican continuar investigando la relación entre el magnesio y la salud metabólica.
No obstante, deben interpretarse considerando la fecha de publicación del artículo, las características de cada estudio y la evidencia clínica disponible actualmente.
La suplementación con magnesio no debe considerarse un sustituto del tratamiento médico, la alimentación adecuada, la actividad física ni el seguimiento clínico de una persona con diabetes.
Diferentes formas de suplementación con magnesio
Cuando se considera necesario complementar el aporte de magnesio, es importante recordar que existen diferentes formas y combinaciones de este mineral.
La forma química, la cantidad de magnesio elemental, la tolerancia digestiva y las características particulares de cada paciente son aspectos que pueden ser relevantes para seleccionar un suplemento.
En Ortonatura contamos con diferentes alternativas y combinaciones de micronutrientes que pueden complementar una estrategia nutricional, entre ellas:
- Citrato de Magnesio
- Glicinato de Magnesio
- Mineranatura
- Vitamina C
- Minera 24
Cada producto tiene características y formulaciones particulares, por lo que la elección debe realizarse de acuerdo con las necesidades y objetivos nutricionales de cada persona.
Magnesio y diabetes: una relación que merece atención
La evidencia revisada por Guillaume Tremblay muestra que el magnesio participa en procesos estrechamente relacionados con el metabolismo energético, la acción de la insulina y la utilización de la glucosa.
Asimismo, la hiperglucemia y las alteraciones relacionadas con la insulina pueden favorecer una mayor pérdida renal de magnesio, lo que hace especialmente interesante considerar el estado de este mineral dentro de una valoración nutricional integral.
Para el profesional de la salud, esto abre una oportunidad para observar la nutrición desde una perspectiva más amplia: no solamente qué nutrientes consume el paciente, sino también cuáles pueden estar comprometidos por su alimentación, metabolismo, medicamentos o condición clínica.
Conozca las opciones de magnesio y micronutrientes de Ortonatura
En Ortonatura trabajamos con diferentes alternativas de suplementación para complementar estrategias nutricionales profesionales.
Le invitamos a conocer nuestras opciones de Citrato de Magnesio, Glicinato de Magnesio, Mineranatura, Vitamina C y Minera 24, y a revisar las características de cada formulación para identificar cuál puede integrarse mejor a sus objetivos de trabajo.
Conozca nuestros productos y descubra las diferentes opciones que Ortonatura tiene para usted.
Aviso: Este artículo tiene fines informativos y de divulgación. La información presentada no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional de la salud. La suplementación debe valorar las características particulares de cada paciente, así como posibles contraindicaciones, interacciones y condiciones clínicas.
Fuente original
Tremblay, Guillaume. “Magnesium Supplementation: Is It Time for Diabetes Guidelines to Consider Its Inclusion?” Journal of Orthomolecular Medicine, Vol. 30, No. 2, 2015, pp. 107–116.
Publicado originalmente en el Journal of Orthomolecular Medicine y disponible actualmente a través de la International Society for Orthomolecular Medicine (ISOM).
Referencia
Tremblay G. Magnesium Supplementation: Is It Time for Diabetes Guidelines to Consider Its Inclusion? Journal of Orthomolecular Medicine. 2015;30(2):107–116.